Tour por las ruinas de Kolmanskop, el pueblo fantasma de Namibia

En el marco incomparable de las dunas del desierto namibio, Kolmanskop emerge como un pueblo fantasma, con varios edificios, casitas, escuelas y hasta un casino semienterrados, que dan testimonio del paso del tiempo.

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Kolmannskuppe o Kolmanskop es un pueblo abandonado en Namibia. Es famoso por el hecho de que parte de sus edificios, viviendas y calles permanecen enterrados en el desierto del Namib. En sus orígenes fue la primera ciudad de África en disponer de tranvía y máquina de Rayos X. Algunas construcciones aún siguen en pie, pero la mayor parte están sepultadas bajo las dunas, dando lugar a imágenes increíbles que permiten comprobar la fuerza del paso del tiempo.

A continuación se describirá la ciudad Kolmanskop, se mencionará la máquina de Rayos X que albergó su hospital y se profundizará en su historia del pueblo y en las causas de su abandono actual.

Descripción de Kolmanskop

En su época, Kolmanskop en Namibia fue un gran pueblo compuesto por una iglesia, una panadería, una carnicería, un casino, viviendas para mineros, mansiones para gente acaudalada, una escuela, un salón de baile, un hospital e incluso una fábrica de hielo.

Se sabe que en Kolmanskop vivieron casi 200 familias alemanas, muchas de ellas en mansiones con todas las comodidades, no así los trabajadores y mineros, que debían soportar las altas temperaturas y la fatigosa labor de extraer los diamantes.

Kolmanskop, cuyo nombre completo es Kolmannskuppe, aún puede presumir de ser el primer pueblo con tranvía, que conectaba a sus habitantes con el puerto de Lüderitz. Se situaba a unos 15 kilómetros de la costa atlántica, lo que permitía que llegara carne fresca y otros víveres para el día a día.

Hoy los edificios que quedan se pueden dividir en dos grupos: por un lado, aquellos que han sido recuperados y que sirven como museo de Kolmanskop, enterrado en la arena en Namibia. En un segundo grupo destacan aquellos que permanecen enterrados en las arenas del Namib, algunos de ellos accesibles al público turista. Aparte de esos lugares, también se pueden encontrar zonas que siguen estando prohibidas para los viajeros y en las cuales se restringe el paso.

Fue en 1980 cuando una empresa minera local empieza a interesarse por Kolmanskop, en Namibia, con el objetivo de inaugurar un museo dedicado. Años después, otras empresas privadas decidieron invertir para fomentar el turismo.

Kolmanskop está ahora en manos de la empresa Namdeb, responsable de organizar visitas guiadas hasta las 14:00 horas, aunque hay formas de acceder más allá de esa hora, en visitas especiales (y con muchos menos turistas) para realizar fotografías y hacer recorridos por las ruinas.

El primer hospital con máquina de Rayos X

El hospital de Kolmanskop, África, fue uno de los más importantes en su época, con una capacidad de hasta 250 pacientes. Pero lo más destacable de ese hospital es que tuvo el honor de ser el primero del continente en albergar una máquina de Rayos X, una tecnología de vanguardia para aquellos tiempos.

No obstante, esa tecnología no era utilizada en Kolmanskop para usos médicos. Esta se empleaba con los mineros, para impedir que estos pudieran ingerir algún diamante y, con ello, robar a la empresa. Este procedimiento era común no sólo en Namibia sino también en otros recintos mineros de África.

Cuando se sospechaba que algún minero de Kolmanskop había ingerido algún diamante, se le efectuaba una radiografía. Si la máquina de Rayos X lo certificaba, eran tratados con aceite de ricino con objeto de que expulsaran el preciado mineral, que se devolvía a su legítimo dueño.

Historia de Kolmanskop: de la ‘Colina de Kolman’ al sperrgebiet de los colonos alemanes

El nombre de este pueblo se debe a un transportista llamado Johnny Coleman (también referido como Jani Kolman), quien abandonó su tiro de bueyes en 1905 en una colina. Una tormenta de arena le había sorprendido y, no pudiendo avanzar, dejó allí su carreta, que se convirtió en un punto de referencia para futuros viajeros. Con el paso del tiempo, dicha colina adquiriría el nombre de Kolmanskop, esto es, la ‘colina de Kolman’.

Según la leyenda, un trabajador de la línea del ferrocarril, Zacharias Lewala, se encontró con un pedrusco que brillaba. Sin saber lo que era, decidió llevárselo a su jefe, el inspector August Stauch, quien reconoció el tipo de piedra preciosa que era y se cundió la voz entre todos, desencadenando una avalancha de personas en busca de diamantes. Y así comenzó la ‘fiebre de diamantes’ de Namibia.

Sin embargo, los colonos alemanes decidieron controlar la entrada de esos buscadores de fortuna, convirtiendo a Kolmanskop en un sperrgebiet o zona prohibida. Y no solo el pueblo fue convertido en área restringida, sino un territorio compuesto de 26 mil kilómetros cuadrados en total, lo correspondiente a media costa sur de Namibia, nada menos.

Y es que el pueblo de Kolmanskop, la ciudad enterrada en el desierto de Namibia, fue fundado en 1908 por una colonia alemana que se instauró en la zona para buscar diamantes. Todo aquel que se encontraba en el pueblo, trabajaba para la empresa alemana Deutsche Diamantengesellschaft, que puede traducirse como ‘Compañía de diamantes alemana’.

En su mayoría, los habitantes de Kolmanskop eran mineros y cazafortunas en busca de los diamantes, que se sabía se encontraban con bastante facilidad por el lugar. En poco tiempo, el pueblo prosperó y se hizo cada vez más grande, a pesar de estar aislado por un gran desierto con dunas y arenas que se extendían en todas direcciones.

Se sabe que, mientras duró la Primera Guerra Mundial, obtuvieron unos 1.000 kilos de diamantes, pero una vez finalizó la guerra, la extracción de este mineral menguó bastante y, aunque todavía había diamantes, estos se encontraban más alejados del pueblo, en Oranjemund, cerca del río Oranje (donde sigue habiendo habitantes, pero al igual que ocurría en Kolmanskop antes, aquí solo pueden entrar personas con autorización).

Este desplome de la demanda de diamantes en Kolmanskop tuvo consecuencias fatales para esta colonial germana. Sus habitantes fueron abandonando paulatinamente el territorio, hasta que en 1954 quedó oficialmente desierto.

Hoy, distintas asociaciones intentan recuperar el pueblo Kolmanskop con fines turísticos, pero muchas de las casas que aún se conservan están anegadas de arena, lo que dificulta esta labor. Las dunas del desierto del Namib lo han engullido literalmente.

¿Es Kolmanskop un pueblo con fantasmas?

Un pueblo como Kolmanskop, Namibia, bien podría calificarse como el lugar adecuado para que todavía queden residentes fantasmales. Y si bien es un gran candidato para ello, no hay ninguna referencia sobre fantasmas en el lugar.

Lo que sí hay son declaraciones de algunos turistas que han referido olores a carne fresca y/o sangre cerca de donde se encontraba la carnicería. Así como voces provenientes de la escuela o de la zona del bar y el casino.

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