Descubriendo el Museo Nacional del Bardo, sede de los mosaicos y esculturas más bellas de Túnez

El Museo Nacional del Bardo en Túnez es una visita imprescindible, antigua residencia de los sultanes hafsidas y beys del antiguo Imperio Otomano. Hoy figura entre los museos más grandes del Mediterráneo, albergando mosaicos, esculturas y piezas arqueológicas de gran valor.

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Túnez es un destino obligado para quienes desean retroceder en el tiempo, especialmente en lugares como el Museo Nacional del Bardo. Situado a las afueras de la ciudad de Túnez, este museo esconde entre sus paredes algunos de los mayores tesoros no sólo del continente africano sino del mundo. El Museo Nacional del Bardo presume de ser uno de los destinos con mayor afluencia turística de Túnez. Esto es debido a su historia y a las colecciones, mosaicos y piezas arquitectónicas y escultóricas que alberga en su interior, antaño la residencia de los sultanes hafsidas (del siglo XIII) y también palacio de los beys de la dinastía Husaynita (siglos XVIII y XIX). Hoy alberga grandes tesoros de diferentes épocas y civilizaciones como son las cartaginesas, cristianas, romanas o islámicas.

A continuación se detallará la descripción del Museo del Bardo, haciendo especial hincapié en sus mosaicos romanos, y se explicará su historia y el atentado ocurrido en 2015. También se responderán las preguntas frecuentes sobre este destino.

Descripción de Museo Nacional del Bardo

El Museo Nacional del Bardo se enorgullece de ser una joya arqueológica en África. Alberga una de las mejores, y más variadas, colecciones de diferentes culturas y civilizaciones, como la Antigua Roma, cuyo legado en la capital tunecina es incalculable.

El Museo del Bardo cuenta en su haber con un millar de obras, que permiten descubrir la historia de Túnez a través de las piezas arqueológicas que se han podido rescatar de excavaciones diversas, como las de Cartago, Dougga, Útica o Hadrumetum. Destacan la gran colección de mosaicos romanos, así como la cerámica africana y de Asia Menor.

El Museo Nacional de Bardo está compuesto por un total de 34 salas, repartidas en tres plantas. Alberga algunos de los tesoros más importantes (y únicos) del mundo. Por ejemplo, los mosaicos romanos de la sala dedicada a Sousse, la sala de El Jem; así como otras obras griegas y de cerámica con importantes piezas de arte.

Las colecciones que pueden encontrarse en el Bardo van desde la prehistoria y protohistoria, ubicado en la planta baja, con yacimientos prehistóricos de la ciudad de Túnez. El arte líbico-púnico se ubica en el primer piso, con colecciones de joyería púnica, mientras que el arte clásico (con abundantes esculturas y mosaicos), el arte cristiano y el islámico se reparten entre las demás salas que componen el Museo Nacional de Bardo. Puede visitarse desde las 9:00 hasta las 17:00 horas. El precio de las entregas es de casi 5 euros (11 dinares tunecinos).

Colección de mosaicos romanos en el Museo del Bardo

Uno de los mayores atractivos de este museo es, sin duda, la gran cantidad de colecciones que acoge. De especial interés son los mosaicos romanos en el Museo del Bardo, un auténtico tesoro que se caracteriza por el excelente estado de conservación de sus piezas. De ahí que este destino sea mundialmente conocido por esta colección, una de las más ricas y bien conservadas. Destacan las siguientes obras:

  • ‘Virgilio escucha a Clio o Melpómene’, una de las joyas del Museo del Bardo. Se define como el retrato del poeta Virgilio, ataviado con una túnica con bordados blancos. A su lado, se encuentran las musas Clio y Melpómene.
  • ‘Ulises y las sirenas’, perteneciente a la obra ‘La Odisea’ de Homero, considerado como uno de los mosaicos del Museo Nacional del Bardo de mayor relevancia. Muestra un barco de velas y al héroe atado de manos al mástil para evitar los encantos mortales de las sirenas. La representación de las sirenas tiene un gran interés para el visitante contemporáneo, pues no se asemejan a las ilustradas por el cine y la televisión.
  • ‘El triunfo de Neptuno’, un mosaico impresionante no sólo por su belleza artística sino por sus grandes dimensiones: abarca 13 x 8 metros, siendo el mayor mosaico del mundo.
  • Obras como ‘Los cíclopes forjando los rayos de Júpiter’, ‘Liberación de Andrómeda por Perseo’, El matrimonio de Dionisio y Ariadna’, ‘Pavimento de Xenia’ o ‘Teseo y el Minotauro’ ayudan a entender la importancia de los mosaicos romanos del Museo del Bardo.

    Historia del Museo del Bardo de Túnez

    La historia del Museo del Bardo se inicia oficialmente el 7 de mayo de 1888. Pero sus orígenes son más remotos, enraizándose en el siglo XIII, cuando era la residencia de los sultanes hafsidas. Posteriormente, sufrió una reestructuración en 1735, cuando el segundo soberano de la dinastía, Alí Pachá de Tepelen, construyó el primer palacio. Este se caracterizaba por tener una escalera que era custodiada por estatuas de leones.

    Más tarde, entre 1824 y 1835, Hussein Bey amplió ese palacio con un nuevo edificio de estilo andaluz morisco. A este le siguieron otros edificios, como el harén ‘Qars Al-Badii’, de estilo italiano. Todos ellos se convirtieron en la residencia de los reyes beyes. Sin embargo, la bancarrota del reino hizo que tuvieran que prescindir de estas creaciones y mudarse a una residencia más modesta.

    Durante los años 1885 y 1888, el Protectorado francés llevó a cabo diferentes obras en los palacios que hoy se vinculan al Museo Nacional del Bardo, transformando varias plantas en salas de exposiciones y creando, de este modo, el museo que hoy visitan millones de turistas al año.

    No obstante, el Museo Nacional del Bardo de Túnez, como tal, no fue creado hasta el 7 de noviembre de 1882, cuando, por decreto, fue nombrado primera institución en el norte de África.

    2015: atentado en el Museo del Bardo

    Un reciente atentado en el Museo del Bardo puso este destino en el punto de mira de la prensa internacional. Los hechos ocurrieron el 18 de marzo de 2015, cuando tres terroristas atacaron el Parlamento tunecino.

    En ese momento, varios turistas descendían de un autobús en dirección al Museo del Bardo, donde buscaron cobijo por los disparos, pero los terroristas hicieron lo propio, tomándolos como rehenes.

    El incidente se saldó con el fallecimiento de varios turistas extranjeros (cuatro de Francia y de Italia; tres de Japón y Polonia, dos de Colombia y España, uno de Bélgica, otro de Reino Unido y otro de Rusia), tres tunecinos y dos atacantes. Medios de comunicación como El País, The Guardian, el New York Times o France24 cubrieron ampliamente la noticia.

    Preguntas frecuentes sobre el Museo Nacional del Bardo

    ¿Dónde está el Museo Nacional del Bardo?

    La ubicación de Museo Nacional del Bardo es el barrio del Bardo de Túnez, una zona residencial situada a las afueras de la ciudad que desde el Siglo XIII ha acogido a sultanes hafsidas. El museo se emplaza en el Palacio del Harem del Bey Mohammed.

    ¿Cómo llegar al Museo Nacional del Bardo?

    Los viajeros que se pregunten cómo ir al Museo Nacional del Bardo, desde el centro de Túnez es relativamente sencillo llegar. Partiendo de la Place du Gouvernement, el corazón político y social de la capital tunecina, hay 4 kilómetros de distancia. El trayecto en coche tiene una duración aproximada de 14 minutos por Avenue Taieb Mhiri. También existe la posibilidad de ir en Metro.

    ¿Precio y horario de visita del Museo Nacional del Bardo?

    Los horarios de visita del Museo del Bardo son de martes a domingos, desde las 09:30 hasta 16:30 horas. Los lunes permanece cerrado. Lo más recomendable es acudir a primera hora de la mañana para evitar aglomeraciones y así poder disfrutar del museo con tranquilidad. Sobre el precio de entrada es de 11 TND (4,50 euros).

    ¿Mejor época para visitar el Museo Nacional del Bardo?

    Sobre cuándo visitar el Museo del Bardo, cualquier época del año es buena para conocerlo. Aún así, lo más aconsejable es ir entre los meses de marzo y mayo, y entre septiembre y noviembre. En primavera y otoño la temperatura es templada y, además, la masificación turística es menor. Los meses de enero y febrero son, por lo general, lluviosos.

    Sousse, Djerba, Hammamet y otras exóticas playas de Túnez donde desearás perderte

    A lo largo de sus casi 1.200 kilómetros de costa, Túnez cuenta con numerosos parajes de aguas cristalinas y arenas blancas. Las de Sousse, Djerba, Hammamet o Tabarka presumen de ser las playas más bonitas de Túnez, que atraen cada año a viajeros de todo el mundo.

    L as playas de Túnez figuran entre las mejores y más bonitas del Mediterráneo. A diferencia de otros países del África septentrional, esta pequeña nación ha sabido conservar casi intacto su valioso patrimonio natural y lo muestra orgulloso a sus visitantes. El esfuerzo de tantos años por lograr el difícil equilibrio entre la explotación turística y la protección del entorno, sin duda ha dado sus frutos en este destino.

    La costa tunecina ofrece a los turistas un gran abanico de playas, desde las más populares y dotadas con todos los servicios hasta las más salvajes, vírgenes y solitarias, esas en las que el tiempo parece haberse detenido. Y es que Sousse, Hammamet, Djerba, Tabarka, Mansoura y otras playas en Túnez no tienen nada que envidiar a los principales destinos de sol y playa del mundo.

    A continuación se describirán las playas de Sousse, Djerba, Hammamet, Mahdia, Oamarit, Sangho, Tabarka, Mansoura, Raf-Raf y Gammarth.

    Playas de Sousse

    playas de tunez sousse

    Con sus aguas cristalinas de intenso color turquesa, la playa de Susa, Túnez, se enorgullece de ser una de las más visitadas. Desde el siglo XI a.C, bizantinos, normandos, colonos franceses y finalmente árabes han dejado un legado incalculable en la ciudad de Susa, que no vive únicamente del turismo de sol y playa.

    En Sousse, la tercera ciudad del país, las visitas culturales se pueden combinar también con las actividades de ocio. Este destino cuenta con un impresionante catálogo de edificios históricos y monumentos. Un interesante patrimonio que merece la pena descubrir después de un día de playa. La Gran Mezquita, las antiguas murallas que rodean la ciudad o las sobrecogedoras catacumbas son algunos buenos ejemplos.

    Pero Sousse no es una única playa, sino que atesora múltiples arenales de gran exotismo, como Bou Jaafar, Port El-Kantoui, Las Vegas y otras playas tunecinas. La presencia de un puerto y un paseo marítimo, construido en 1899, se combina con hoteles y resorts a orillas del mar Mediterráneo. Los pícnics familiares, los chiringuitos y las hileras de tumbonas y sombrillas dan forma a la identidad de estas playas tan cautivadoras.

    Playa de Bou Jaafar

    La playa de Bou Jaafar se encuentra justo al lado de la Medina de Susa y está dotada de todos los servicios. Toma la forma de una larga lengua de arena blanca y fina que se adentra en el mar Debido a su escaso oleaje, es la preferida por las familias que tienen niños pequeños. La llamada playa de Las Vegas es en realidad la prolongación de la playa de Bou Jaafar hacia el norte. La mejor opción para los que quieren practicar deportes acuáticos.

    Playa de Port El-Kantoui

    Todavía más hacia el norte se extiende la playa de Port El-Kantoui, con casi tres kilómetros de arenas doradas. Esta es una de las zonas turísticas más importantes y populares de Sousse. También es interesante conocer la Playa del puerto de Sousse, una gran playa urbana dividida en dos sectores por un pequeño muelle. Es la preferida de los locales, ya que se puede llegar a ella fácilmente a pie desde el centro de la ciudad.

    Playa de Djerba

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    Fotografía de Henning Leweke.

    Djerba merece un capítulo aparte dentro de las playas tunecinas. La llamada ‘Isla de los Sueños’ se encuentra en el sur del país, cerrando el Golfo de Gabés, y sus orillas están adornadas por innumerables arenales salvajes. Tanto es así que la oficina de turismo tunecina asegura que una décima parte de lasplayas en Túnez se encuentran allí. Con sus aguas limpias, sus playas vírgenes y sus modernos hoteles, Djerba es el lugar perfecto para disfrutar de una vacaciones relajantes.

    Playa de Hammamet

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    Fotografía de Fares Ben Rayana.

    La ciudad-balneario de Hammamet es un destino de cinco estrellas para unas vacaciones en Túnez. Esta localidad se encuentra a 60 kilómetros de la capital del país, bañada por las aguas del golfo al que da nombre. Las playas de Hammamet, Túnez, brindan a sus visitantes diversión y relax a partes iguales. Cuenta con modernas infraestructuras, una amplia oferta hotelera y opciones para practicar toda clase de deportes acuáticos.

    El toque exótico lo aportan los dueños de los dromedarios, que se pasean por la orilla ofreciendo paseos al público turista. Hammamet, destino pionero del turismo tunecino, continúa creciendo año tras año, atrayendo a los visitantes más exigentes.

    Playa de Mahdia

    playas de tunez Mahdia

    Además de contarse entre las mejores playas de Túnez, Mahdia también puede presumir de tener las aguas más transparentes de todo el país. Esta pequeña localidad costera situada a unos 200 kilómetros al sur de la capital se siente orgullosa de su famosa playa de arena fina y blanca como la harina, salpicada de conchas marinas. Lo mejor es que, a pesar de su éxito turístico, Mahdia conserva todo su encanto tradicional y su atmósfera de pequeño puerto pesquero mediterráneo.

    Playa Oamarit

    playas de tunez Oamarit

    La península de Zarzis es hermana de la isla de Djerba, aunque unida a la costa por una pequeña lengua de tierra. Allí se encuentra la prodigiosa playa Oamarit, que por sus características singulares merece una mención especial en el listado de calas y playas de Túnez.

    En Oamarit las arenas blancas que las olas acarician se extienden hacia el interior y acaban confundiéndose con las arenas del propio desierto, el Gran Erg Occidental. Sin embargo, no se trata de un lugar inhóspito y abandonado, al contrario, pues los servicios e infraestructuras de Oamarit son modernas y de calidad.

    Playa de Sangho

    playas de tunez Sangho

    La otra gran playa de la región de Zarzis es Sangho, situada más hacia el sur. Si las playas de Túnez saben combinar la belleza natural con infraestructuras turísticas bien integradas en el paisaje, Sangho se enorgullece de ser uno de los grandes exponentes de esta simbiosis. Los modernos hoteles a orillas del Mediterráneo, con sus muros blancos y sus jardines de palmeras, han sido construidos respetando celosamente la estética local.

    Playa de Tabarka

    playa Tabarka tunez

    La estación balnearia de Tabarka fue inaugurada hace más de dos décadas alrededor del elegante puerto deportivo de Porto Corallo. Algunas de las playas más bonitas de Túnez nos esperan allí, ocultas entre abruptos acantilados, cuevas marinas y jardines de mimosas.

    También Tabarka es una de las playas en Túnezque más predicamento tienen entre los amantes del submarinismo, merced a sus espectaculares arrecifes de coral, alrededor de los cuales florece un mundo sumergido sorprendente y lleno de vida.

    Playa de Mansoura

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    Fotografía de Gigi Sorrentino.

    La prestigiosa revista norteamericana Daily News Dig incluyó la playa de Mansoura, en Kelibia, en su top de las más bellas del mundo. Este magnífico rincón de la península del Cabo Bon, conocido también como Plage el Mansoura, pasa por tener la arena más fina de toda la costa tunecina.

    Su paisaje está dominado por la imponente silueta de la fortaleza bizantina del siglo VI que se alza sobre un acantilado cercano, aunque también por la cercanía de la isla italiana de Pantelleria, perfectamente visible en los días despejados. Sin lugar a dudas, una de las mejores playas de Túnez.

    Playa de Raf-Raf

    playas de tunez Raf-Raf

    Cualquiera que durante susviajes a playas de Túnez desee explorar la costa norte del país tiene una parada obligada en Raf-Raf. Esta localidad marinera, ubicada a menos de una hora de distancia de la ciudad de Bizerta, atesora dos grandes atractivos de prestigio: sus deliciosas uvas moscatel y su magnífica playa. Igualmente frecuentada por locales como por turistas, Raf-Raf no presenta nunca el aspecto de una playa abarrotada, ofreciendo al mismo tiempo una completa oferta de alojamiento y ocio.

    Playa de Gammarth

    playas de tunez Gammarth

    Rodeada de elegantes villas y resorts exclusivos, Gammarth es indiscutiblemente la más lujosa de las playas de Túnez. Es también la preferida por los habitantes de la capital. Resguardada tras jardines exuberantes, sus dos extensos arenales se extienden a ambos lados de un precioso puerto deportivo. Gammarth ofrece a los visitantes la posibilidad de realizar toda clase de deportes náuticos. Hacia el este, sus arenas se mezclan con las de la playa de La Marsa, la otra gran playa urbana de la ciudad de Túnez, de ambiente más familiar y aguas siempre tranquilas.

    Con sabor oriental: el tajín, el chorba frik, el brik al huevo y otros platos típicos de Túnez

    La gastronomía tunecina es una caja de sorpresas. El tajín, el chorba frik, la ensalada mechouia, el brik al huevo o las muchas variedades de cuscús brillan con especial intensidad entre los platos típicos de Túnez.

    La comida tradicional de Túnez siempre ha sido una poderosa atracción para los turistas y foodies. Sus guisos, cocidos de carne y pescado, pastas y sopas recuerdan a los muchos zocos y medinas que salpican la geografía de este país, cuna de grandes chefs internacionales (Ghaya Oliveira, Abderrazak Haouari o Wafik Belaid). Buena parte de los platos típicos en Túnez son el resultado de una larga tradición culinaria, herencia de romanos, bizantinos, árabes, españoles, turcos, italianos y franceses.

    Estos 10 platos típicos de Túnez permiten darle un bocado a la gastronomía de Oriente Próximo

    Este artículo recoge una descripción de los platos típicos de la gastronomía tunecina, como el tajín, la harissa, el cuscús, el chorba frik, el lablabi, el chakchouka, la ensalada mechouia, la kamounia, El kefteji y el brik al huevo.

    1. Tajín

    platos típicos de Tunez tajin

    Conocido a su vez como tayín y tajine, esta delicia tunecina se define como un cocido de carnes y verduras, preparado y servido en cazuelas de barro de grandes dimensiones (llamadas a su vez tajines). En líneas generales, se elabora con carne de pollo (o de atún o cordero), cebolla, almidón de patatas, queso, huevos batidos y especias diversas, como el perejil fresco.

    El tajín es, además, uno de los platos típicos de Túnez con más historia. Sus orígenes se remontan a los tiempos del califa Harún al-Rashid, hace casi dos milenios de historia, y su popularidad ya era notable en tiempos antiguos, pues se menciona en Las mil y una noches.

    Aunque es posible encontrar puestos de cocción de tajines en las calles de Cartago o Susa, este plato abunda más en bodas y otras ocasiones ceremoniosas, ocupando un puesto de honor en la comida típica de Túnez.

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    2. Harissa

    platos típicos de Tunez harissa

    Otro de los platillos típicos de Túnez es la salsa harissa, ampliamente considerada como el condimento nacional de Túnez, muy presente en los menús de Oriente Medio. A diferencia de otras variedades, la harissa tunecina se prepara a partir de chiles procedentes de las localidades de Nabeul y Gabès, motivo por el que es tan picante. Su receta se completa con la adición de cebollas fermentadas, jugo de limón y especias diversas.

    Como cualquiera otra salsa, la harissa no se consume en solitario. Se vende en frascos y tarros, añadiéndose a platos como el cuscús o el lablabi. No es descabellado afirmar que, sin esta salsa, la identidad de la comida tunecina se desdibujaría. La harissa es uno de los vestigios culinarios dejados por los españoles durante la ocupación del territorio tunecino en el siglo XVI.

    3. Cuscús tunecino

    platos típicos de Tunez cuscus

    El cuscús tunecino o kousksi se define como una delicia combinada de carnes variadas, pescados y una base de cuscús, intensamente saborizada con salsa harissa. Recibe otros nombres en los países vecinos del África septentrional, como seksu (Marruecos) o kosksi (Argelia).

    El kousksi, considerado como el plato nacional de Túnez, se elabora al vapor en cuscuseras. Entre sus ingredientes destacan carnes como el cordero, la ternera, el conejo o incluso el camello y pescados y mariscos como el calamar, la lubina o el pulpo.

    Se estima que fueron los pueblos bereberes quienes inventaron las primeras variantes de esta delicia hacia el siglo III d.C. Su nombre originario (kaskasa o seksu) significa ‘redondear’ o ‘dividir en pequeños trozos’. En la actualidad, este cuscús es sinónimo de buen sabor, siendo uno de las delicias obligadas que comer en Túnez.

    4. Chorba frik

    platos típicos de Tunez Chorba frik

    El chorba frik es una variante de una sopa muy tradicional del Magreb que se consume en Argelia, Túnez y Libia. Recibe también el nombre de jari y tiene como ingrediente principal las semillas de frikeh o freekeh, un cereal común entre los antiguos pueblos del Mediterráneo.

    El chorba frik se define como una sopa elaborada con tomate, carne, garbanzos, aceite vegetal y ajos. Está condimentada con pimentón, sal o cayena y especias como la menta o el cilantro. Gracias a su valor nutritivo, este plato típico de Túnez se sirve en solitario, siendo un bocado muy común después del ayuno del Ramadán.

    5. Lablabi

    platos típicos de Tunez Lablabi

    Los garbanzos desempeñan un rol protagonista en la comida típica de Túnez, y quizá el mejor ejemplo sea la lablabi. Esta sopa vegetal se consume en restaurantes económicos y puede encontrarse bajo el nombre de lablebi, pudiendo considerarse una delicia apta para paladares veganos, de no ser por la presencia del atún.

    Otros ingredientes de la lablabi, además de la base de garbanzos y el atún, es el huevo duro (en un punto similar al mollet), las alcaparras, las aceitunas, el ajo y especias como el cilantro, el perejil o el cebollín. Se cocina con vinagre o jugo de limón, aceite de oliva y salsa harissa. Para los amantes de la gastronomía del África septentrional, el lablabi es una de las recetas de platos típicos de Túnez más codiciadas.

    6. Chakchouka

    platos típicos de Tunez Chakchouka

    Pero los guisos vegetales también llevan la voz cantante en los platos representativos de Túnez. El chakchouka o shakshouka es una palabra de origen bereber que puede traducirse como guiso de verduras y cuenta con un largo historial en los países del Magreb.

    El chakchouka se elabora con huevos hervidos de estilo mollet, generosamente regados por una salsa donde el ajo, el tomate y el chile se combinan. Condimentos como el comino, la nuez moscada y el pimentón saborizan este manjar, cuyos orígenes podrían remontarse al Imperio Otomano, donde era conocido como şakşuka. Con toda seguridad, el chakchouka destaca entre los platos típicos de Túnez.

    7. Mechouia

    platos típicos de Tunez Mechouia

    Conocida localmente como slata mechouia, esta ensalada de verduras es un entrante muy común en los menús tunecinos, especialmente durante los meses de verano.

    Se define como una combinación de tomates, pimientos, cebollas, ajo y berenjenas a la parrilla. Cuando se han preparado, se mezclan con diversos condimentos, previamente molidos, y se incorpora aceite de oliva y azú al resultado final. La mechouia, cuya denominación significa ‘ensalada a la parrilla’, está considerada como uno de los must de la comida y bebida típica de Túnez.

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    8. Kamounia

    platos típicos de Tunez Kamounia

    Para los foodies que se preguntan cuál es la comida típica de Túnez, la carta de sabores de este país estaría incompleta sin la kamounia. Este guiso de carnes especiadas es popular no sólo en los menús de Túnez sino también de la cocina sudanesa.

    Conocido igualmente como kamouneya, esta delicia se compone de abundante carne de res o de cordero cocinada con ajo y especies diversas, en las que predomina el comino y el perejil. No es infrecuente que la kamounia se sirva junto a arroz cocido o encima del mismo.

    9. El kefteji

    platos típicos de Tunez kefteji

    Entre los platillos típicos de Túnez destaca igualmente el kefteji, conocido a su vez como kafteji. Se define como un manjar elaborado con vegetales fritos y sazonado con aceite de oliva y salsa harissa.

    Entre los ingredientes del kefteji figuran el tomate, el pimiento verde, los huevos, la calabaza y casi siempre el calabacín. Se disponen en completo desorden, bien cortados y fritos, saborizados con perejil y cebolla además de harissa. Se cree que su denominación procede del vocablo köfteci o ‘vendedor de kofta’.

    10. Brik al huevo

    El brik al huevo brilla con especial intensidad entre los platos de Túnez, por ser uno de los más típicos y reconocidos internacionalmente de esta gastronomía. Puede definirse como una empanadilla frita que se rellena con un huevo frito combinado con otros ingredientes y especias.

    Esta delicia es en realidad un aperitivo o una comida casual, no constituyendo nunca un almuerzo o cena completas. Entre sus ingredientes destacan el malsouqa (láminas hechas de harina y sémola), una pasta que se rellena con huevo, perejil y atún, admitiendo también queso y alcaparras. Ocasionalmente se adorna con limón y casi siempre se sirve con forma triangular o bien cuadrada con un corte diagonal.

    El brik al huevo no se presenta de esta forma en los menús de los restaurantes tunecinos. Debe pedirse como brik à l’oeuf y brik bel âdham, pues tales nombres recibe en francés y en árabe.