Descubriendo el Museo Nacional del Bardo, sede de los mosaicos y esculturas más bellas de Túnez

El Museo Nacional del Bardo en Túnez es una visita imprescindible, antigua residencia de los sultanes hafsidas y beys del antiguo Imperio Otomano. Hoy figura entre los museos más grandes del Mediterráneo, albergando mosaicos, esculturas y piezas arqueológicas de gran valor.

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Túnez es un destino obligado para quienes desean retroceder en el tiempo, especialmente en lugares como el Museo Nacional del Bardo. Situado a las afueras de la ciudad de Túnez, este museo esconde entre sus paredes algunos de los mayores tesoros no sólo del continente africano sino del mundo. El Museo Nacional del Bardo presume de ser uno de los destinos con mayor afluencia turística de Túnez. Esto es debido a su historia y a las colecciones, mosaicos y piezas arquitectónicas y escultóricas que alberga en su interior, antaño la residencia de los sultanes hafsidas (del siglo XIII) y también palacio de los beys de la dinastía Husaynita (siglos XVIII y XIX). Hoy alberga grandes tesoros de diferentes épocas y civilizaciones como son las cartaginesas, cristianas, romanas o islámicas.

A continuación se detallará la descripción del Museo del Bardo, haciendo especial hincapié en sus mosaicos romanos, y se explicará su historia y el atentado ocurrido en 2015. También se responderán las preguntas frecuentes sobre este destino.

Descripción de Museo Nacional del Bardo

El Museo Nacional del Bardo se enorgullece de ser una joya arqueológica en África. Alberga una de las mejores, y más variadas, colecciones de diferentes culturas y civilizaciones, como la Antigua Roma, cuyo legado en la capital tunecina es incalculable.

El Museo del Bardo cuenta en su haber con un millar de obras, que permiten descubrir la historia de Túnez a través de las piezas arqueológicas que se han podido rescatar de excavaciones diversas, como las de Cartago, Dougga, Útica o Hadrumetum. Destacan la gran colección de mosaicos romanos, así como la cerámica africana y de Asia Menor.

El Museo Nacional de Bardo está compuesto por un total de 34 salas, repartidas en tres plantas. Alberga algunos de los tesoros más importantes (y únicos) del mundo. Por ejemplo, los mosaicos romanos de la sala dedicada a Sousse, la sala de El Jem; así como otras obras griegas y de cerámica con importantes piezas de arte.

Las colecciones que pueden encontrarse en el Bardo van desde la prehistoria y protohistoria, ubicado en la planta baja, con yacimientos prehistóricos de la ciudad de Túnez. El arte líbico-púnico se ubica en el primer piso, con colecciones de joyería púnica, mientras que el arte clásico (con abundantes esculturas y mosaicos), el arte cristiano y el islámico se reparten entre las demás salas que componen el Museo Nacional de Bardo. Puede visitarse desde las 9:00 hasta las 17:00 horas. El precio de las entregas es de casi 5 euros (11 dinares tunecinos).

Colección de mosaicos romanos en el Museo del Bardo

Uno de los mayores atractivos de este museo es, sin duda, la gran cantidad de colecciones que acoge. De especial interés son los mosaicos romanos en el Museo del Bardo, un auténtico tesoro que se caracteriza por el excelente estado de conservación de sus piezas. De ahí que este destino sea mundialmente conocido por esta colección, una de las más ricas y bien conservadas. Destacan las siguientes obras:

  • ‘Virgilio escucha a Clio o Melpómene’, una de las joyas del Museo del Bardo. Se define como el retrato del poeta Virgilio, ataviado con una túnica con bordados blancos. A su lado, se encuentran las musas Clio y Melpómene.
  • ‘Ulises y las sirenas’, perteneciente a la obra ‘La Odisea’ de Homero, considerado como uno de los mosaicos del Museo Nacional del Bardo de mayor relevancia. Muestra un barco de velas y al héroe atado de manos al mástil para evitar los encantos mortales de las sirenas. La representación de las sirenas tiene un gran interés para el visitante contemporáneo, pues no se asemejan a las ilustradas por el cine y la televisión.
  • ‘El triunfo de Neptuno’, un mosaico impresionante no sólo por su belleza artística sino por sus grandes dimensiones: abarca 13 x 8 metros, siendo el mayor mosaico del mundo.
  • Obras como ‘Los cíclopes forjando los rayos de Júpiter’, ‘Liberación de Andrómeda por Perseo’, El matrimonio de Dionisio y Ariadna’, ‘Pavimento de Xenia’ o ‘Teseo y el Minotauro’ ayudan a entender la importancia de los mosaicos romanos del Museo del Bardo.

    Historia del Museo del Bardo de Túnez

    La historia del Museo del Bardo se inicia oficialmente el 7 de mayo de 1888. Pero sus orígenes son más remotos, enraizándose en el siglo XIII, cuando era la residencia de los sultanes hafsidas. Posteriormente, sufrió una reestructuración en 1735, cuando el segundo soberano de la dinastía, Alí Pachá de Tepelen, construyó el primer palacio. Este se caracterizaba por tener una escalera que era custodiada por estatuas de leones.

    Más tarde, entre 1824 y 1835, Hussein Bey amplió ese palacio con un nuevo edificio de estilo andaluz morisco. A este le siguieron otros edificios, como el harén ‘Qars Al-Badii’, de estilo italiano. Todos ellos se convirtieron en la residencia de los reyes beyes. Sin embargo, la bancarrota del reino hizo que tuvieran que prescindir de estas creaciones y mudarse a una residencia más modesta.

    Durante los años 1885 y 1888, el Protectorado francés llevó a cabo diferentes obras en los palacios que hoy se vinculan al Museo Nacional del Bardo, transformando varias plantas en salas de exposiciones y creando, de este modo, el museo que hoy visitan millones de turistas al año.

    No obstante, el Museo Nacional del Bardo de Túnez, como tal, no fue creado hasta el 7 de noviembre de 1882, cuando, por decreto, fue nombrado primera institución en el norte de África.

    2015: atentado en el Museo del Bardo

    Un reciente atentado en el Museo del Bardo puso este destino en el punto de mira de la prensa internacional. Los hechos ocurrieron el 18 de marzo de 2015, cuando tres terroristas atacaron el Parlamento tunecino.

    En ese momento, varios turistas descendían de un autobús en dirección al Museo del Bardo, donde buscaron cobijo por los disparos, pero los terroristas hicieron lo propio, tomándolos como rehenes.

    El incidente se saldó con el fallecimiento de varios turistas extranjeros (cuatro de Francia y de Italia; tres de Japón y Polonia, dos de Colombia y España, uno de Bélgica, otro de Reino Unido y otro de Rusia), tres tunecinos y dos atacantes. Medios de comunicación como El País, The Guardian, el New York Times o France24 cubrieron ampliamente la noticia.

    Preguntas frecuentes sobre el Museo Nacional del Bardo

    ¿Dónde está el Museo Nacional del Bardo?

    La ubicación de Museo Nacional del Bardo es el barrio del Bardo de Túnez, una zona residencial situada a las afueras de la ciudad que desde el Siglo XIII ha acogido a sultanes hafsidas. El museo se emplaza en el Palacio del Harem del Bey Mohammed.

    ¿Cómo llegar al Museo Nacional del Bardo?

    Los viajeros que se pregunten cómo ir al Museo Nacional del Bardo, desde el centro de Túnez es relativamente sencillo llegar. Partiendo de la Place du Gouvernement, el corazón político y social de la capital tunecina, hay 4 kilómetros de distancia. El trayecto en coche tiene una duración aproximada de 14 minutos por Avenue Taieb Mhiri. También existe la posibilidad de ir en Metro.

    ¿Precio y horario de visita del Museo Nacional del Bardo?

    Los horarios de visita del Museo del Bardo son de martes a domingos, desde las 09:30 hasta 16:30 horas. Los lunes permanece cerrado. Lo más recomendable es acudir a primera hora de la mañana para evitar aglomeraciones y así poder disfrutar del museo con tranquilidad. Sobre el precio de entrada es de 11 TND (4,50 euros).

    ¿Mejor época para visitar el Museo Nacional del Bardo?

    Sobre cuándo visitar el Museo del Bardo, cualquier época del año es buena para conocerlo. Aún así, lo más aconsejable es ir entre los meses de marzo y mayo, y entre septiembre y noviembre. En primavera y otoño la temperatura es templada y, además, la masificación turística es menor. Los meses de enero y febrero son, por lo general, lluviosos.

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